- “Y prometo cuidarte en la salud y la enfermedad, amarte y respetarte todos los días de mi vida hasta que la muerte nos separe”.
Y así fue como Graciela y yo nos unimos en matrimonio un 20 de noviembre del 2010 en la catedral de Lima. A la celebración acudieron centenares de personas entre amigos y familiares.
Graciela estudiaba ciencias políticas como su padre; hace cinco años nos conocimos en un bar que ella frecuentaba y al que yo acudía a tocar con mi banda de rock, nos enamoramos muy rápido; es lo que se dice “amor a primera vista”; sus padres nunca estuvieron de acuerdo con la relación, es por eso que dejó todo para venirse a vivir en un modesto departamento que ahora se convirtió en nuestro hogar. Un pequeño piso de una sola habitación amoblada muy cómodamente con un pequeño baño que al anochecer es iluminado por completo por una pequeña ventana que deja posar la luz de la luna sobre la bañera.
Es viernes, y mañana iremos todo el el fin de semana fuera de lima por primera vez a celebrar nuestros dos años juntos felizmente casados.
- A ver por donde empezamos el recorrido mañana -dijo Graciela mirando atentamente un mapa que sostenía con sus brazos sentada en su cama-.
Al amanecer el sol se puso sobre mi rostro dormido y descansado, Graciela se había levantado muy temprano para tener todo listo para cuando saliéramos a las 9 de la mañana; sombrillas, suficientes provisiones para el camino, una linterna, la carpa, toallas, sandalias, en fin lo único que faltaba era que nos fueramos; en casa se quedó “pipi” un perro que adoptamos en la calle cuando el frio limeño lo azotaba y poco a poco acababa con su vida.
El viaje se hacia muy ameno, recordamos las épocas en las que nos enamoramos y en las que discutiamos cuando nos celabamos uno por el otro mientras que en el radio se escuchaba Im your´s de Jason Mraz. El radiante sol daba sobre el rostro quemado de Liam que no le permitía ver bien al conducir.
Al llegar a la playa y habiendo armado la carpa nos dispusimos a bañarnos en ella. Estando allí y recordando todo lo que pasamos juntos me puse a pensar que seria de mi vida sin ella, quizá tirado en un bar muy borracho después de un concierto o con cuanta mujer se me pusiera en el camino.
- Te amo! -me dijo mirándome fijamente a los ojos y dirigiendo sus labios hacia los míos-.
La llevé en mis brazos hacia la carpa, siempre mirándola fijamente; su rostro iluminado frágilmente por el sol me sonreía mientras caminaba por las rocas calientes; entramos a la carpa e hicimos el amor como un par de jóvenes que recién se inician en este campo.
- Acabo de recibir un mensaje de mi papá diciéndome que se siente muy mal, estoy muy preocupada ¿Qué te parece si nos regresamos? –me dijo Graciela, son como las 7 de la noche y en realidad se veia muy preocupada. -Vamos- le contesté.
Alistamos todo tan rápido como pudimos y aceleramos en la carretera, en medio de ella un hombre nos hizo detener para ayudarlo, Graciela me dijo que no me detuviera, -amor tenemos prisa, mi papa esta muy mal-, pero aun así me detuve para poder auxiliarlo.
¿Necesitas ayuda amigo? –Le dije bajándome del auto y dejando a Graciela ahí-, es mi llanta, que se me pincho con algo y no tengo otra de repuesto. Contestó angustiado el hombre.
Déjeme le ayudo-concluí-.
- Soy de lima –me dijo- me llamo Gustavo y vine porque acabo de visitar a un primo que vive cerca de acá; yo asentía mientras le ayudaba con el repuesto.
Mientras a lo lejos divisaba a Grace que estaba agachada recogiendo algo que posiblemente se le había caído, a lo lejos, en una curva de la carretera de pasamayo veía una luz que poco a poco iba aumentando de volumen y prohibiéndome poder ver qué vehículo era, de pronto escucho el sonido de un claxon que me ensordeció abruptamente, vuelvo la mirada hacia mi auto y…
¡GRACE!, ¡GRACIELA SAL DEL AUTO!, corría muy rápido para llegar hacia ella; el impacto fue tan fuerte que el auto dio 4 vueltas de campana e hizo que cayera por un precipicio terminando de cabeza en la arena; el bus también cayó por el precipicio.
Corría lo más que podía para alcanzar y salvar a mi esposa, pero al acercarme al auto éste explota y salí volando a metros de distancia.
- Abro los ojos lentamente; me duele la cabeza, miro a mi alrededor y me doy cuenta que estoy en un hospital, -al fin despertaste-, me dijo la enfermera, lo único que atiné a hacer fue preguntar donde estaba Grace, donde estaba mi querida Grace, la enfermera agachó la cabeza y con voz entrecortada me dijo –todos murieron en el accidente, no quedó ningún sobreviviente. -¿Y la chica que estaba en el auto?, ¿Dónde está Grace? – los ojos se me pusieron rojos y empezaron a votar lagrimas, el corazón me latía cada vez mas fuerte y mi presión aumentaba aplastando mi pecho abruptamente, -no se encontró ningún cuerpo en el auto. Este quedó totalmente incinerado- me dijo levantando la cabeza y poniéndose de pie para irse.
Me eché en la cama llorando a cántaros, no lo podía imaginar, lo que se iba a convertir en un fin de semana maravilloso terminó siendo un fatídico día, necesitaba salir, ir en busca de mi Grace, de mí adorada Grace.
Es domingo por la tarde y me dieron de alta en el hospital, tomé un taxi me fui a mi casa, tomé mas dinero y me dirigí hacia la carretera en busca de ella, nadie me daba razón, ni si quiera la policía, busqué en la lista de fallecidos de ese día pero no aparecía su nombre, algo muy extraño estaba sucediendo y no sabia qué era.
Ya en el lugar se podía apreciar desde abajo los huecos que ocasionaron mi carro y el bus en el que viajaban 44 pasajeros provenientes de Trujillo, mi carro tampoco estaba ahí, no tenia ninguna información, quería creer que Grace estaba viva, ¿pero donde?.
El sol poco a poco se ocultaba mas, en medio del mar, no tan lejos de la orilla alguien intentaba salir, pero algo se lo prohibía, no perecía ahogarse, estaba llamando a alguien, me llamaba a mí; era Grace, corrí rápidamente como pude, entré al agua mientras que ella se alejaba más y más, yo seguía entrando; el agua me llegaba al pecho y me dispuse a nadar, ¡GRACE A DONDE VAS! Le gritaba, pero ella no me hacia caso, empecé a nadar visualizándola aún mas, y sin darme cuenta estaba muy adentro del agua, volteo mi mirada hacia la orilla, vuelvo mi mirada hacia Grace y una enorme ola me tumbó y me hundió.
¡Encuentra mi cuerpo Liam, el agua se lo ha llevado, encuentra mi cuerpo! TE AMO. Escuchaba una voz en mi mente.
Grace se había ahogado, pero su cuerpo no aparecía; su alma vagaría por el mar hasta que logre encontrarla.
Continuará…
por: David Solar Silva
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