jueves, 4 de octubre de 2012

Yo siempre fui asi

Lo mate. Es lo único que tenia en mi cabeza en ese momento, matarlo. Quizas siempre lo tuve en consideración  en especial en los últimos 4 años, en los que vivíamos juntos, en un departamento en San Isidro.

Recuerdo, mientras miro tu cuerpo tirado en la alfombra, en medio de la sala, como nos conocimos, la primera vez que nuestras miradas se encontraron fue en una cafetería  recuerdo que estaba sentada con susana, ¿Recordarás a Susana?. Fue la que compro ese horrible florero, el cual me acabo de dar cuenta, lo rompí mientras te lo tiraba en la cabeza.

La verdad no se como te hice caso, parecías un acosador siguiéndome hasta mi casa, para al día siguiente encontrarte conmigo, según tu de casualidad, en la puerta de mi edificio. La primera vez que salimos te note muy nervioso, porque nunca habías salido con alguien como yo. Y creo que ese fue tu error, salir con alguien como yo. Tu mirada sorprendida, la tienes ahora, es como si me dijeras. ¿Como lo hiciste? O mejor ¿Como se te ocurrió? Fue esa misma mirada que pusiste cuando te pregunte si querías que viviéramos juntos.

Ahora en este mismo instante observando esa misma mirada en tu rostro, hubiese querido que dijeras que no. ¡Pero tu tienes la culpa!, sabias como era yo lo que tengo no se pasa con tratamiento con un estúpido psicólogo que hace preguntas estúpidas, pero bueno es no viene al caso.

Cuando llegaste hoy y dijiste que querías hablar conmigo, me asuste, pero debo admitir que nunca pensé que me dirías una cosa así, pero lo hiciste y dentro de mi corrió una furia que me permitió empujarte de esa silla, cuando preguntabas que me pasaba, mientras te ponías de pie. Cojí lo primero que encontré que ahora me doy cuenta porque lo tengo aun en la mano, era una tijera, te lo clave en el cuello, y te lo saque.

No pensaba cuando te lo volví a clavar, pero como aun así encontrabas formas para hastiarme, coji el florero te lo rompí en la cabeza, y con lo que quedo en mi mano, te lo calve en el estomago.

Así fue como moriste. Y yo todavía te miro, absorta , como te desangras pensando en como te maté, en cuanto quería matarte y en las palabras que me dijiste antes de empujarte y fue el motivo que desencadenó mi furia: Me pediste que me case contigo.

Por: Carla Quintana Torrejon

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