miércoles, 28 de noviembre de 2012

LA ULTIMA TAZA DE TÉ


Margarita Bonfil es un sirvienta que desde muy pequeña pasó de casa en casa junto con su madre ganándose la vida como Natacha; su madre le enseñaba cómo se debía ser una buena, ya que no podía pagarle los estudios o mucho menos pagarle a alguien para que cuide de ella. Su padre la abandonó cuando ésta tenía tres meses de nacida, ni siquiera sabía que ella existía, ya que su madre tenía tan solo 21 años cuando la tuvo.

Marga, como le dicen sus patrones, se quedó sola cuando cumplió 23, su madre fue atropellada y abandonada por un camionero cuando se dirigía de regreso de hacer las compras; desde ese entonces tuvo que tomar el lugar de ella y servir en una casa de una familia adinerada.

En aquella casa vive Marco Benavides con su esposa y sus dos hijos, ambos gemelos de 17 años, Elvira, su mujer, una señora delicada y sencilla, muy amable con las personas es una enferma más de leucemia, todo el día se la pasa postrada en la cama debido a los constantes desmayos que tiene cuando demanda de mucho esfuerzo; por el contrario, Marco es un tipo lleno de vida a sus 50 años de edad, solo con unos problemas cardiacos, soberbio como él solo, un tipo gordo y con un bigote que le resalta el rostro pesar de tenerlo muy ancho; el papel de Marga es fundamental en esa casa; no es la única sirvienta, pero era la hija de la ama de llaves, es por ello que tiene  más conocimiento de las cosas domésticas.

Era 17 de junio cuando el cumpleaños número 44 de Elvira, desde un principio ella no quería hacer nada, debido a su estado de salud, solo pasar un buen rato con su familia en el jardín de su hogar, pero la testarudez de su marido le ganó e hizo una gran fiesta con muchos de invitados, para ese entonces Elvira solo salió un momento para recibirlos, después de haberlo hecho se fue a su  habitación acompañado de marga; estando ya en el recinto la recostó y le preparó una infusión para hacerla descansar.

La señora de la casa mira muy atentamente a Elvira y le recuerda que su madre fue la única amiga que tuvo, en la que podía confiar incondicionalmente; le cuenta que muchos años atrás, cuando no estaba así de enferma ella y María pasaban horas de horas hablando sobre la vida, mientras que preparaban galletas para deleitar a los hombres de la casa.

Más abajo en el jardín, ya no había invitados, era muy tarde ya, marga salió para apagar las luces y encontró a su patrón tendido en el suelo muy embriagado, intentó levantarlo, pero él aún estaba cociente, cogió a marga de la cintura y la llevó hasta el suelo intentado violarla, sus bigotes pasaban por su delicado rostro; ella gritaba por ayuda, pero nadie la oía, hizo todo lo que pudo pero ya era muy tarde, las asquerosas manos de su patrón habían logrado retenerla y con su pesado cuerpo abusó de ella dejándola postrada en el suelo y con las lágrimas que se posaban en el frio grass.

A la mañana siguiente, marga se levantó muy temprano para irse de la casa, pero al abrir la puerta de su habitación, el enorme cuerpo de su patrón la hizo saltar del susto; la había amenazado que si se fugaba la iba a denunciar, y si ella lo denunciaba, la asesinaría.

Así pasaron 6 largos meses de torturas sufrimientos por parte de don Marco Benavides, ella había abortado 3 veces  a su bastardo, aguantando lo mismo noche tras noche, pero estaba supeditada a lo que su patrón le ordene y a lo que él quisiera hacer con ella.
Lo peor era que la veían demacrada y ella inventaba cualquier historia para que nadie se dé cuenta.
Marga estaba loca, no tenía noción del tiempo, ya no era la misma de antes; dos meses atrás había fallecido la esposa de don Marco, Elvira, producto de un paro cardiaco, todos pensaron que fue lo mejor para tanto sufrimiento que llevaba a cuestas.

A pesar de su locura marga sabía que tenía que hacer algo para terminar con tanto sufrimiento, había pensado en suicidarse, pero sabía que ella no lo merecía; pero su patrón sí.

Una tarde de domingo cuando los gemelos estaban fuera de la casa y la servidumbre  se encontraba de vacaciones marga dio inicio a su plan perfecto, era la única forma de terminar con tanto sufrimiento. El patrón se encontraba leyendo un libro en el jardín cuando había llegado la hora de la merienda; marga llevó galletas que había comprado en una tienda cercana a la casa, y preparó té que combinó  con un efectivo raticida.
Llevó la bandeja y don marco la recibió posando su mano sobre sus ya no delicadas piernas, marga le sirvió la tasa de té y se la dio; el patrón cogió una galleta de la mesa y no quiso tomar té, por el contrario pidió una copa de chardonnay; marga se sintió derrotada, pero en ese momento  marga atinó a asustarlo tempestivamente haciendo que el Marco se atorara y cogiera la taza de té que estaba en la mesa, la bebió desesperadamente, y cuando pensó que se había aliviado, todo su cuerpo empezó a temblar originando que le salga espuma por la boca, marga lo miraba fijamente y mordiendo su pulgar en la espera del desenlace.

Cavó un hueco en medio del jardín y tardó 5 horas en enterrarlo. Salió de la casa lentamente llevándose consigo algunas prendas de la difunta señora Benavides.

Tres semanas después fue encontrada colgada de un árbol, aparentemente se habría suicidado, la única prueba fue que dejó escrito en el roble “nos encontraremos en el infierno mi Marco querido”.

POR: Solar Silva David

martes, 27 de noviembre de 2012

Sumergidas


Juliet veía como su hija Rosario salía a una fiesta, de pronto se le cae una caja de condones de su bolso; Juliet recordando su pasado le dice la verdad a Rosario, le dice que no es su verdadera madre, que su mamá fue una prostituta y que esa puta fue quien la ayudo a salir de ese mundo.

Juliet con lágrimas en los ojos le cuenta la verdadera historia de su vida, como paso  de ser una chica normal a una ramera y de una ramera a una madre adoptiva para ella.
Todo comenzó en la universidad, yo cruzaba el 4 ciclo cuando conocí a  Scarlet una chica súper popular en la universidad, todo el mundo quería ser como ella, tenia plata, era bonita, buen cuerpo  y todo el mundo quería estar con ella  , pero tenía un secreto que pronto llegue a conocer .

Un día hable con Scarlet le pregunte como hacia para ser tan popular y ser tan perfecta, ella me dijo que trabajaba y que tenía que cuidar su cuerpo porque si no se quedaba sin trabajo, le pregunte si podía trabajar con ella, yo también tenía lo mío y ella me dijo que me presentaría a alguien, es así como conocí a Ana  sin saber lo que me esperaba entre a un mundo del cual casi no podía salir.

Ana era una especie de hembra alfa, buscaba chicas de buen cuerpo para meterlas en el mundo de la prostitución, Scarlet le dijo quien era yo y que quería trabajar, Ana me miro y me dijo tienes buen cuerpo pero no creo que me pagen mucho por ti  a lo que Scarlet respondió es virgen si pagaran por ella bien , Ana me miro y me dijo anda cámbiate ponte algo mas travieso y te espero en esta dirección , saco un papel y me dijo te espero a las 11 en ese lugar.

Yo fui a mi casa me cambie y salí con la escusa de ir a una fiesta llegue a la dirección  hay me esperaba Ana con un cliente, yo estaba nerviosa  iba a ser mi primera vez, no mentiré fue una sensación única pero no fue como quería que fuese, luego de eso los clientes me buscan mas y mas, Ana me hizo su consentida, causando los celos de Scarlet .

Pasaron dos años y me entere que Ana era mama de una pequeña y adorable bebe, Scarlet no lo sabía pero pronto se entero, e invadida por los celos de mierda que tenia planeo el asesinato de Ana.

Ana confiaba en mí y me vio mas como una hija a la cual prostituía , me dijo que yo era inteligente y que ya no podía seguir haciendo eso conmigo que yo tenía un futuro y que me sacaría del negocio no porque sea mala en la cama sino porque yo tenía para dar más en la vida y como presagiando su muerte me pidió que si algo le pasara que cuide a su hija.

Después de 3 semanas Scarlet cito a Ana en el cuarto donde trabajamos, y entre gritos y reclamos  le tiro un martillazo en la cabeza dejándola muerta, yo llegue al cuarto y solo vi el cadáver de Ana, a Scarlet desangrada en una esquina y en el ambiente detrás de la cortina vi una cuna con una hermosa bebe a la cual cuidé y crié.

Ahora que sabes la verdad Rosario dime ¿seguirás los pasos de tu verdadera madre  e iras a la fiesta vestida así y con ganas de acostarte con cualquier tipo con plata?... Rosario responde dime Ana , Rosario ya no existe….


Por: Jordy Sanchez Moreto

lunes, 26 de noviembre de 2012

Golpes de Lluvia


Esa noche llovía como nunca en Lima, las calles empapada de agua, y la gente con paraguas era uno de los espectáculos más utópicos que se podría encontrar en la capital. Pero Claudio Bardales nunca se entero de eso, tenía mejores cosas que hacer que ver un poco de agua, hoy peleaba por el campeonato nacional de boxeo.

Claudio, es un tipo que si lo ves por primera vez te puede asustar, su rostro duro y con algunas secuelas de sus peleas como moretones y hematomas, sus ojos que cuando te miran te transmiten odio puro, además que medir 1.90 ayuda para ahuyentar a cualquiera. Pero cuando lo tratas, es totalmente distinto, es como si él te tuviera miedo, súper tímido pero con una sonrisa siempre lista, confiado como ninguno algunos, lo llamarían ingenuo.

-¿Listo para tu pelea Claudio?, ¿Tienes algún dolor o algo?

-No te preocupes Pepe, estoy bien, pero eso sí, hoy celebramos en mi casa, ¿qué te parece?

-Tranquilo campeón, aun no has peleado y ya quieres tomar carajo.

-Déjame pues, además me debes la ultima caja así que no hagas el loco, ahora déjame solo que quiero concentrarme

Pepe, era su manager, un tipo sin escrúpulos, arrogante y ambicioso,  que aprovechando su buen manejo de la palabra convenció a Claudio para que sea su peleador. Le prometió llevarlo a la pelea por el campeonato, siempre y cuando hiciera lo que le decía y le de gran parte de las ganancias de sus peleas.

-Claudio, es hora. Tu campeonato te espera. –Se dijo a si mismo Claudio-

Cuando llegaron al ring, que estaba rodeada de una cantidad de gente impresionante, se dieron cuenta de la importancia de esa pelea. Claudio “Puño de Acero” Bardales fue recibido con una ovación que no lo hizo escuchar nada de lo que su manager le decía, así que solo atino a asentir con la cabeza. Claudio lo noto más impaciente de lo normal, sudaba y tenía los ojos como de asustado.

-Debe estar preocupado de que pierda la final. No puedo decepcionarlo. –Pensó-

Nadie iba a imaginar la leyenda que nacería ese día, Claudio “Puño de Acero” Bardales venció a su rival en 10 segundos por nocaut. Todo era celebración en la casa de Claudio, cajas de cervezas por todos lados, un gentío bailando al son de salsa y Claudio en el centro de la fiesta, en su trono hecho de cajas de cerveza, donde colgaba su titulo.

-Amor, ¿No ha venido Pepe no? –Pregunto a su esposa-

-No, Claudio, pero mejor, sabes que nunca me cayó bien, además aquí están tus verdaderos amigos, disfruta tu fiesta.

Claro, Pepe no iba a ir nunca a su casa, aun más después de que gano. El sabía lo que ocurriría ese día o por lo menos tenía alguna certeza. Después de la pelea Pepe se fue a su casa, oculto todas sus cosas más importantes, las metió a una maleta y salió de su casa como un rayo, en medio de la lluvia limeña. Tomo un taxi, y se dirigió al terminal de buses.

-Carajo, si no me voy soy hombre muerto, pobre Claudio lo van a matar, y tal vez a su familia, lo bueno es que como gano, tengo su plata y eso me ayudara en mi escape, ahora que lo pienso, ¿Pobre Claudio?, que se joda el idiota ese, mi vida es más importante. – Se dijo pensando en el taxi rumbo al terminal.

Siete días antes, de la gran pelea a Pepe lo visitaron en su casa, dos tipos con pinta delincuentes, le dijeron que un tal “Señor Rivera” le quería hablar de negocios. La palabra negocio fue la carnada perfecta para atrapar a Pepe. Cuando se reunió con Rivera, que era una persona de “negocios” relacionados al box (usando sus palabras) y de origen mexicano, este le dijo que admiraba mucho a su peleador Bardales, y que Claudio le había hecho ganar mucho dinero, pero que aún faltaba el gran golpe.

El gran golpe consistía en que Claudio dominara la lucha toda la noche, hasta el quinto round, donde tendría que forzarse a perder, para que el señor rivera recoja el gran botín de apostarle 1000 a 1 al rival de Claudio. El señor Rivera le dijo a Pepe, que si pasaba esto, el recibiría una parte de las ganancias de este botín, pero que si no sucedía, sería la última pelea de Claudio Bardales.

-Bueno, aquí es la casa jefe, ¿procedemos?

-Procedan, pero ya saben que parezca un robo, tal vez pueda recuperar parte de mi dinero.

Mientras Pepe, abordaba el bus que le salvaría la vida, en casa de Claudio todo era sangre. 14 personas muertas entre las que se encontraba el recién coronado campeón de boxeo nacional, Claudio “Puño de Acero” Bardales, que con su último aliento, pudo ver por una ventana como llovía extrañamente en Lima, y pensó en la noche que se perdió.


Por: Ricardo Mariño Reyes

miércoles, 17 de octubre de 2012

PROMESAS DE AMOR

-         “Y prometo cuidarte en la salud y la enfermedad, amarte y respetarte todos los días de mi vida hasta que la muerte nos separe”.
 Y así fue como Graciela y yo nos unimos en matrimonio un 20 de noviembre del 2010 en la catedral de Lima. A la celebración acudieron centenares de personas entre amigos y familiares.
Graciela estudiaba ciencias políticas como su padre; hace cinco años nos conocimos en un bar que ella frecuentaba y al que yo acudía a tocar con mi banda de rock, nos enamoramos muy rápido; es lo que se dice “amor a primera vista”; sus padres nunca estuvieron de acuerdo con la relación, es por eso que dejó todo para venirse a vivir en un modesto departamento que ahora se convirtió en nuestro hogar. Un pequeño piso de una sola habitación amoblada muy cómodamente con un pequeño baño que al anochecer es iluminado por completo por una pequeña ventana que deja posar la luz de la luna sobre la bañera.
Es viernes, y mañana iremos todo el el fin de semana fuera de lima por primera vez a celebrar nuestros dos años juntos felizmente casados.
-         A ver por donde empezamos el recorrido mañana -dijo Graciela mirando atentamente un mapa que sostenía con sus brazos sentada  en su cama-.
Al amanecer el sol se puso sobre mi rostro dormido y descansado, Graciela se había levantado muy temprano para tener todo listo para cuando saliéramos a las 9 de la mañana; sombrillas, suficientes provisiones para el camino, una linterna, la carpa, toallas, sandalias, en fin lo único que faltaba era que nos fueramos; en casa se quedó “pipi” un perro que adoptamos en la calle cuando el frio limeño lo azotaba y poco a poco acababa con su vida.
El viaje se hacia muy ameno, recordamos las épocas en las que nos enamoramos y en las que discutiamos  cuando nos celabamos uno por el otro mientras que en el radio se escuchaba Im your´s de Jason Mraz. El radiante sol daba sobre el rostro quemado de Liam que no le permitía ver bien al conducir.
Al llegar a la playa y habiendo armado la carpa nos dispusimos a bañarnos en ella. Estando allí y recordando todo lo que pasamos juntos me puse a pensar que seria de mi vida sin ella, quizá tirado en un bar muy borracho después de un concierto o con cuanta mujer se me pusiera en el camino.
-         Te amo!  -me dijo mirándome fijamente a los ojos y dirigiendo sus labios hacia los míos-.
La llevé en mis brazos hacia la carpa, siempre mirándola fijamente; su rostro iluminado frágilmente por el sol me sonreía  mientras caminaba por las rocas calientes; entramos a la carpa e hicimos el amor como un par de jóvenes que recién se inician en este campo.


- Acabo de recibir un mensaje de mi papá diciéndome que se siente muy mal, estoy muy preocupada ¿Qué te parece si nos regresamos? –me dijo Graciela, son como las 7 de la noche y en realidad se veia muy preocupada. -Vamos- le contesté.
Alistamos todo tan rápido como  pudimos y aceleramos en la carretera, en medio de ella un hombre nos hizo detener para ayudarlo, Graciela me dijo que no me detuviera, -amor tenemos prisa, mi papa esta muy mal-,  pero aun así me detuve para poder auxiliarlo.
¿Necesitas ayuda amigo? –Le dije bajándome del auto y dejando a Graciela ahí-, es mi llanta, que se me pincho con algo y no tengo otra de repuesto. Contestó angustiado el hombre.
Déjeme le ayudo-concluí-.
-         Soy de lima –me dijo- me llamo Gustavo y vine porque acabo de visitar a un primo que vive cerca de acá; yo asentía mientras le ayudaba con el repuesto.
Mientras a lo lejos divisaba a Grace que estaba agachada recogiendo algo que posiblemente se le había caído, a lo lejos, en una curva de la carretera de pasamayo  veía una luz que poco a poco iba aumentando de volumen y prohibiéndome poder ver qué vehículo era, de pronto escucho el sonido de un claxon que me ensordeció abruptamente, vuelvo la mirada hacia mi auto y…
¡GRACE!,  ¡GRACIELA SAL DEL AUTO!, corría muy rápido para llegar hacia ella; el impacto fue tan fuerte que el auto dio 4 vueltas de campana e hizo que cayera por un precipicio terminando de cabeza en la arena; el bus también cayó por el precipicio.
Corría lo más que podía para alcanzar y salvar a mi esposa, pero al acercarme al auto éste explota y salí volando a metros de distancia.

-         Abro los ojos lentamente; me duele la cabeza, miro a mi alrededor y me doy cuenta que estoy en un hospital, -al fin despertaste-, me dijo la enfermera, lo único que atiné a hacer fue preguntar donde estaba Grace, donde estaba mi querida Grace, la enfermera agachó la cabeza y con voz entrecortada me dijo ­–todos murieron en el accidente, no quedó ningún sobreviviente.  -¿Y la chica que estaba en el auto?, ¿Dónde está Grace? – los ojos se me pusieron rojos y empezaron a votar lagrimas, el corazón me latía cada vez mas fuerte y mi presión aumentaba aplastando mi pecho abruptamente, -no se encontró ningún cuerpo en el auto. Este quedó totalmente incinerado- me dijo levantando la cabeza y poniéndose de pie para irse.
Me eché en la cama llorando a cántaros, no lo podía imaginar, lo que se iba a convertir en un fin de semana maravilloso terminó siendo un fatídico día, necesitaba salir, ir en busca de mi Grace, de mí adorada Grace.

Es domingo por la tarde y me dieron de alta en el hospital, tomé un taxi me fui a mi casa, tomé mas dinero y me dirigí hacia la carretera en busca de ella, nadie me daba razón, ni si quiera la policía, busqué en la lista de fallecidos de ese día pero no aparecía su nombre, algo muy extraño estaba sucediendo y no sabia qué era.
Ya en el lugar se podía apreciar desde abajo los huecos que ocasionaron mi carro y el bus en el que viajaban 44 pasajeros provenientes de Trujillo, mi carro tampoco estaba ahí, no tenia ninguna información, quería creer que Grace estaba viva, ¿pero donde?.
El sol poco a poco se ocultaba mas, en medio del mar, no tan lejos de la orilla alguien intentaba salir, pero algo se lo prohibía, no perecía ahogarse, estaba llamando a alguien, me llamaba a mí; era Grace, corrí rápidamente como pude, entré al agua mientras que ella se alejaba más y más, yo seguía entrando; el agua me llegaba al pecho y me dispuse a nadar, ¡GRACE A DONDE VAS! Le gritaba, pero ella no me hacia caso, empecé a nadar visualizándola aún mas, y sin darme cuenta estaba muy adentro del agua, volteo mi mirada hacia la orilla, vuelvo mi mirada hacia Grace y una enorme ola me tumbó y me hundió.
¡Encuentra mi cuerpo Liam, el agua se lo ha llevado, encuentra mi cuerpo! TE AMO. Escuchaba una voz en mi mente.
Grace se había ahogado, pero su cuerpo no aparecía; su alma vagaría por el mar hasta que logre encontrarla.
 Continuará…
por: David Solar Silva

martes, 16 de octubre de 2012

Todo por ti … hasta mi vida.


Primer día de clases en la universidad, una nueva etapa en la vida de Ana comenzaba, sentada en su carpeta comenzaba a imaginar cómo sería este primer día de clases, en eso sus oídos percibieron una voz tan varonil, ella sin saber quién es voltea a verlo, y grande fue la sorpresa de ver a Juan, el chico de su colegio del que vivía enamorada.

Juan la saludo muy cordialmente, pasaron el resto del día juntos, así transcurrieron los primeros meses del año, entre trabajos y exposiciones  y una que otra salida entre amigos comenzó a florecer el amor.

Ya casi a mediados de año, el amor nació entre los dos, Ana y Juan se volvieron pareja, la pareja más hermosa de toda la universidad.

Después de más de 5 años conociéndose y 6 meses de relación decidieron que era momento de tener un hijo, de que su amor tenga un fruto, un  fruto que los una de por vida.
Sabiendo que esto sería una responsabilidad muy grande y que cambiaria sus vidas por completo decidieron tenerlo.

Después de 3 meses Juan se desmaya en plena expoción preocupando a todos sus compañeros de clases y Ana mujer, quien rápidamente lo lleva al tópico de la universidad donde se queda reposando.

Al cabo de 2 semanas Juan decide ir al médico por los constantes mareos que tiene, le hacen una serie de exámenes, le dicen que vuelva en 2 días a recoger los resultados.

Después de dos días de preocupación Juan va a recoger los resultados y recibe la nefasta noticia de que tenía cáncer al corazón y que estaba muy avanzado y no le daban mucho tiempo de vida, Juan devastado por la noticia fugo de su casa dejando a Ana sola, ella no entendía nada y pensó lo peor de él.

Pasado 6 meses desde la partida de Juan, Ana dio a luz a su hijo con un rostro lleno de alegría y tristeza a la vez pues no tenia al padre de su hijo cerca, llama a su madre quien le entrega una carta.

Esa carta misteriosa era de Juan , Ana  no quería ni leerla pero su madre la animo , ella sabía que contenía el sobre , Ana comienza a leer y rompió en llanto , Juan en el papel le había plasmado todo el amor que sentía por ella y el porqué de su partida , le explico que no quería verla sufrir  ni que vea como la enfermedad lo consumía , por eso decidió marcharse.

Ana con lagrimas en los ojos beso al bebe, quien bautizo bajo el nombre de su padre, Juan Jesús. 


Por: Jordy Sanchez Moreto

lunes, 15 de octubre de 2012

Diez años despues


Hoy se cumplen diez años, pero el recuerdo todavía está ahí. A veces uno no sabe lo que es tener libertad hasta que se la quitan. Perderte la niñez de tus hijos, que tu familia te dé por muerto y se mude a otro lugar, mientras tu tengas que seguir pudriéndote en tu país, viviendo una vida que no es la tuya en ese mismo país que te encerró de manera injusta solo por pensar diferente a ellos y alzar tu voz contra lo incorrecto ¿Pero qué es lo correcto?, creo que depende de donde se mire.

Miro atrás y no me arrepiento de lo que hice. Si tuviera que alzarme en contra de Guzmán, lo haría con gusto nuevamente, aunque sería más precavido. Hoy es siete de abril, tal vez un día no muy especial para muchos, pero para mí, el día más especial, ya que ese día, volví a nacer, aunque me hubiera gustado estar con él.

Mi hermano estaba en prisión junto a mí, bueno, en realidad no era mi hermano de sangre, pero compartirnos cinco años juntos en una celda, conociéndonos, confiando el uno del otro, y planeando nuestro escape. El Frontón, nuestra prisión, era (y sigue siendo) una de las más peligrosas de Perú, siempre que puedo explicar que tal peligrosa era digo que cada mes había por lo menos veinte muertos y cada semana había aunque sea una explosión de granada, tirada por alguna pandilla a sus rivales. Además era una de las más seguras, no por el personal, sino por su geografía, ya que se encontraba en una isla y el puerto más cercano estaba a más de cinco kilómetros por mar.

Aun recuerdo mi celda, mi hogar. Era un cuartucho pequeño y para dos personas aun más pequeño, era estrecho, tanto que si estirabas ambos brazos hacia su respectivo costado, podías tocar las paredes laterales al mismo tiempo. Teníamos uno de los pocos camarotes de cemento que tenia la prisión y eso era ya un privilegio. El inodoro al extremo de la celda era lo más pintoresco de la celda, ya que mientras todo era de un color gris, este era de color verde, aunque nunca supe si ese era su verdadero color, porque nadie nunca lo limpio. No teníamos ventanas, pero si teníamos luz en las noches, ya que nuestra celda estaba cerca a uno de los patios y a la vez cerca de la puerta principal de la prisión, y a través de los barrotes de la puerta ingresaba la luz de la luna que era suficiente para nosotros.

Nunca pregunte sobre su apellido, porque nunca fue conveniente saberlo, porque así teníamos más confianza entre nosotros. “Yo no necesito saberlo, nosotros somos familia, somos hermanos, eso me basta”, me dijo alguna vez Alejandro, mientras se arreglaba el cabello en un espejo imaginario. Alejandro era un motociclista que llevaba propaganda en contra Guzmán de pueblo en pueblo, era de estatura media con una cara que podíamos calificar como un rostro de novela, pero que siempre haría del malo ya que de su rostro casi perfecto le salían unos bigotes hasta el mentón. Era muy esbelto y su cuerpo no tenía nada que envidiar a los atletas o modelos, pero todo se derrumbaba cuando escuchabas su voz, que tenia la particularidad de ser fino como de mujer. Siempre se ponía, tenga la ropa que sea, su gorrito tipo boina que hacía, según él, que se pareciera más a su ídolo, Ernesto “Che” Guevara. “Quisiera ser como ese loco, pero sin algunas de sus ideas comunistas, aunque por su moto, ¿Quién sabe? O no foto maniaco”. Me decía foto maniaco porque nunca me pudo decir fotógrafo, que era mi trabajo antes de la cárcel, nunca le pregunte el porqué no podía decirlo, yo tenía curiosidad, pero respetaba su privacidad. Aunque nunca llegó adivinar donde trabaje, pero la verdad pienso que nunca le intereso, ya que la única vez que me pregunto sobre eso, le dije “en un diario bien comercial”, y jamás me volvió a hablar del tema.

Ese siete de abril íbamos a escapar, teníamos todo planeado, la puerta estaba al frente de nuestra celda, entre ambas una canchita de futbol que era de uso exclusivo de los guardias, solo teníamos que cruzar y listo, aunque luego nos dimos cuenta que sería más difícil que eso. Aprovechamos el momento en que como cada noche todos los miembros de seguridad se iban a ver en el televisor del alcaide el programa del barbón de Abimael. Entonces abrimos la puerta de la celda con una ganzúa que mis amigos de fuera me enviaron dentro de un pastel de cumpleaños, Alejandro  tomo el arma que tenía guardada hace cinco años con las únicas seis balas que teníamos, cruzamos corriendo la canchita y pasamos la puerta.
Estábamos felices, hasta que nos topamos con la realidad, teníamos que llegar a la verdadera puerta principal, ya que esa puerta que pasamos era la primera de tres. Todo el camino a la única salida era en línea recta. Llegamos a la segunda puerta que fue fácil de pasar ya que estaba sin seguro, teníamos dos caminos uno recto que nos llevaba a la tercera puerta y uno que doblaba desde la segunda puerta hacia la derecha, que llevaba al despacho del alcaide, así que nos dirigimos a esa última puerta que nos acercaba a nuestra libertad.

La tercera puerta fue más difícil de abrir ya que no teníamos la llave, y en un intento desesperado Alejandro tomo la ganzúa la rompió. Tuvimos que quitar el candado de un balazo, pero el sonido fue tan fuerte que se escucho en toda la prisión ya que esa línea recta por dónde íbamos era como un mundo distinto al de la prisión, todas las paredes estaban con mayólicas hasta la altura de la cabeza de una personas, estas que hicieron que el sonido de la bala fuera aun más ruidosa. Antes de tirar del gatillo y mientras Alejandro peleaba con la ganzúa pude observar ese ambiente surrealista para nosotros. Aparte de lo que dije, también había arriba de las mayólicas, pinturas y fotografías de la “gloriosa lucha armada”, de la “entrada triunfal” de Guzmán a palacio, y de las ejecuciones del cholo de cabana, del orador del Alfonzo Ugarte y del chino y su siamés, el resto de las paredes y techo pintadas con color rojo y en algunas zonas el logo de la oz y el martillo.

Cuando abrimos la tercera puerta, empezamos a correr con todas nuestras fuerzas hacia la salida que estaba custodiada por dos guardias que, como me enteraría después, eran los únicos que no iban al despacho del alcaide ya que tenían su propio televisor además de ser la primera y última línea defensiva ante cualquier ataque desde dentro o fuera de la prisión. Cuando escucharon el ruido ambos voltearon y ni bien voltearon Alejandro les disparo al cuerpo y gasto todas las balas restantes, ambos cayeron muertos, ahora pienso que nunca se dieron cuenta que estaban a punto de morir. Nosotros empezamos a arrastrar sus cuerpos para extraerles sus armas y su ropa para poder escapar en uno de los barcos del puerto. Pero cuando estábamos a punto de hacerlo los guardias que venían de la oficina del alcaide empezaron a disparar, solo pudimos sacar uno de los cuerpos fuera de la entrada principal. Alejandro tomo las dos metralletas que tenían y empezó un fuego cruzado en contra de los guardias. Nunca olvidare lo que me dijo después de que iniciaron los disparos.

“Mi querido hermano foto maniaco, el destino quiso que encontrara a mi única familia en una celda asquerosa por eso le agradezco haber estado ahí. Sabes, nunca lo admití, pero de los dos tú eres el más importante, ya que tú posees un poder mayor que cualquiera en el mundo, el poder de retratar, retratar y denunciar el trato de este corrupto presidente, de este gobierno de mierda que aplasta sin piedad a quienes se oponen. Tú te tienes que salvar, vete al extranjero. Toma, estos son documentos falsos que obtuve hace un año para ambos, los compre en el mercado negro, con esto puedes volar a Brasil y de ahí a Estados Unidos y denunciar el trato de esta dictadura y empezar a liberar a nuestro país. Ve, y cuéntales mi historia, tu historia, nuestra historia. No llores, te prometo que voy a estar bien, acabare con estos guardias y me escapare nadando, estoy seguro que en un futuro nos vamos a encontrar y te juro que esta vez las cervezas las pago yo.” Después de eso corrí hacia el puerto, sin mirar atrás, solo escuchaba la infinidad de balas, que resonaban en toda la isla, tomé el primer bote que pude y salí rápidamente hacia el Callao.

Hice todo lo que me dijo Alejandro que hiciera, fui a Brasil, luego a Estados Unidos, llegue a Manhattan, a la sede de la ONU y junto al representante peruano que felizmente no era del régimen senderista, denunciamos estos maltratos. Hoy 10 años después, puedo decir que el país no está liberado, aun Guzmán sigue gobernando, siguen habiendo  arrestos ideológicos ¿y qué fue de mi vida? Bueno, aun tenía que liberar al país, pero primero me cambie de identidad, luego me inscribí en el “gran” partido sendero luminoso y fui escalando posiciones, ahora soy uno de los doce consejeros del barbón.

¿Y qué paso con Alejandro?, paso lo que sabía que había pasado pero por un tiempo me negué a aceptarlo, justamente vengo de visitar su tumba, le deje una cerveza como acordamos ese día de la fuga, aunque yo la tuve que pagar como siempre, esta vez no me importo. No me importo porque hoy estoy feliz, porque voy a cumplir mi misión, la misma misión por la cual me he preparado desde que regrese al Perú y me uní ese partiducho… matar al presidente Abimael Guzmán.


Por: Ricardo Mariño Reyes

domingo, 7 de octubre de 2012

EL AMOR DE UNA MADRE


Era un día muy temprano, cuando Luis se alistaba para recoger a su madre, para él, no era un día cualquiera, pues hace años no sabia nada de ella, y sin duda la nostalgia aceleraba su corazón. Luis tomó el primer taxi hacia el aeropuerto, era un carro muy antiguo (de los 80), con los neumáticos gastados, seguramente llegaría tarde, pensó mientras subía. Durante el trayecto imaginó como se encontraría su madre, pues él la dejo hace 15 años, para poder lograr el sueño que él perseguía, el de ser músico.

Él creyó que para lograr sus objetivos tendría que hacerlo solo, pues su madre no estaría de acuerdo con dicha decisión. Al doblar una calle recordó la promesa que le hizo a su madre antes de marcharse, que algún día ella se sentiría orgullosa de él, como lo está de sus hermanos Juan y Alejandro (exitosos abogados).

A una cuadra de llegar al aeropuerto y con media hora de retrazo el auto aceleró, pasándose la luz roja, de pronto, un camión impactó al taxi viejo, destrozándolo por completo. Luis salió volando chocando contra el pavimento. Al juntarse toda la multitud una señora de canas blancas se acerco a observar lo ocurrido, cuando de pronto gritó:
-¡hijo mió!

Era Elena, la madre de Luis.Rompió en llanto, mientras subía a la ambulancia con su hijo, el hijo que no veía hace años.
Al detenerse la ambulancia en un semáforo, Elena lloraba desconsolada, y rogaba a dios por la salud de su pequeño. Pasaron muchos minutos  y con el sonido de la sirena la madre se lamentaba de muchas cosas, como la de no apoyarlo. Al ingresar al hospital el doctor de turno se acerco a la madre dándole pocas esperanzas de vida para su hijo, en ese momento Elena se quebró aún mas, y como ejemplo de madre incondicional se quedo allí durante muchos años esperando la reacción de su hijo.





                                                                                             Jaime Navarro              6° C

viernes, 5 de octubre de 2012

LA PRIMERA VEZ DE STEVEN BUENDÍA



Jorge Daniel Sánchez Chávez

UNO

Steven Buendía es un joven limeño de diecinueve años. Toca batería desde muy pequeño, sueña convertirse en estrella de rock, es su mayor sueño, su esperanza, su anhelo. Estudia periodismo en una conocida universidad de Jesús María especializada únicamente en ese oficio, en esa carrera. Mantuvo una relación de más de dos años con una pérfida pero angelical y hermosa chica llamada Karen Rose. Steven la amó demasiado, estuvo enamorado, ella fue su inspiración, tanto que se mantuvo virgen para ella. ''Yo quiero que mi primera vez sea con ella'', solía repetirse a sí mismo. Steven deseaba con todo corazón que Karen fuese la primera mujer en su vida, pero ella sabía muy bien preservar su honor. Aun así tuviese que esperarla muchos años, él la esperaría, no la presionaría porque la amaba con todo el amor que podía ser capaz. Nunca había estado tan enamorado por una mujer. En fin, Karen Rose fue todo para él.
Fueron muchas las oportunidades en donde Steven Buendía pudo romper su virginidad, pero por esperar a su princesa, por cuestiones de lealtad y por respetar la promesa y su deseo de que sólo Karen se permita ese derecho, declinó sin dudar a todas esas invitaciones lujuriosas. Lo último que quería era serle infiel a su querida novia. 

Steven Buendía adoraba a Karen, aunque siempre tuvo presente el miedo o el presagio incierto de que Karen lo deje algún día, de que Karen se canse de él. Sin embargo, todo fue al revés, pues el joven Steven fue quien terminó hartándose de ella: las peleas y los malos momentos lo terminaron por aburrir, terminaron por hacerlo caer en la certeza de que ella no merece su amor, de que ella no merece ser parte de la vida de un músico soñador como era él. 

Tiempo después y, como todo se veía venir, Steven finalmente terminó la relación de más de dos años alejándose totalmente de Karen. No volvió a llamarla, no dio marcha atrás, estuvo seguro, no se arrepintió.
Una tarde de noviembre, Steven viajó a Chile con sus padres. Fue un viaje breve que le sirvió de mucho para mantener la convicción y la seguridad sensata de que su futuro no estaba en Karen. Claudio López, gran amigo y guitarrista de su banda, se mostraba de acuerdo con su decisión de alejarse finalmente de Karen, pues Claudio fue siempre testigo de los malos ratos y las constantes peleas que Steven mantuvo con Karen; aunque había una sugerencia que Claudio López no dejaba nunca de lado y solía siempre repetírselo: ''Oye, Steven, ya es hora que dejes de ser pito. Toda la vida no vas a esperar a Karen, pues''. Ellos sonreían, Steven repetía que él ya no era virgen, pero Claudio López, muy seguro de sí mismo y de su vasta experiencia le insistía entre risas: ''Calla mierda, no seas mentiroso, tú eres pito''. Claudio López, en efecto, tenía razón: Steven era aún un inmaculado casto.

DOS

Un viernes por la noche, Steven Buendía fue a casa de su amigo y guitarrista de la banda, el ya mencionado Claudio López, para escribir canciones en compañía, cómo no,  de unos buenos tragos. Por cosa del destino, esa noche de viernes sólo tomaron una botella de cerveza. No había plata para más. Más tarde, ante la fuerte insistencia, Claudio López aceptó el pedido de enseñarle a Steven a conducir a la mañana siguiente. El joven Steven se quedó a dormir en casa de Claudio con la ilusión de que el sábado por la mañana conduciría un auto. Iba a ser la primera vez que conduciría un auto, pero no iba a ser su primera vez sólo para conducir, sino para algo más.

TRES

El sábado a la mañana Steven Buendía despertó en casa de Claudio López con el espíritu risueño y jovial, pues sabía que faltaban pocos minutos para aprender a conducir.
Steven salió del cuarto de huéspedes y fue al cuarto de Claudio para despertarlo. Luego, tomaron desayuno con la familia de Claudio y finalmente se fueron a conducir.
Claudio al volante de su auto negro explicándole los métodos teóricos a Steven que escuchaba atento las explicaciones necesarias. 
Llegó el momento, Steven se puso al volante y empezó a manejar. Era la primera vez que Steven manejaba, la primera vez que Steven sabía lo que era sentirse manejando. No se lo podía creer. Para ser primera vez, no lo hizo para nada mal. Condujo mejor de lo que él mismo esperaba, lo hizo bien para ser su debut al volante. Fue una buena mañana conduciendo al lado de su amigo Claudio López, pero Steven todavía no advertía que lo mejor estaba por llegar. 

CUATRO

Por la tarde, ya ubicado en su casa, todavía extasiado y emocionado por su primera clase de manejo, Steven Buendía miraba la televisión con el entusiasmo de la fiesta que tenía más tarde con algunos amigos cercanos. Entonces, en el momento menos esperado,  sonó su teléfono. Al responder oyó la voz conocida de una mujer que lo dejó anonadado, boquiabierto, además de perplejo:

–– Aló, Steven, soy Ángela, ¿te acuerdas de mí? –– dijo ella, al  otro lado de la línea con una voz sensual y provocadora  que lo hizo temblar.

Tras la sorpresa, Steven recobró  el dominio de su voz y respondió:

–– Hola, Ángela, qué sorpresa. ¿Cómo has estado?

Hubo un breve silencio.

–– Bien. ¿Qué planes tienes para más tarde? –– preguntó ella con tono amigable.

Steven sin pensarlo, se apresuró en decir amablemente:

––A la noche, a eso de las nueve tengo una fiesta con mis amigos, ¿por qué?

––Porque quiero verte –– dijo ella, sorprendiéndolo.

Steven, muy sonriente propuso: 

––Pero la fiesta que tengo es recién a las nueve. Ahora son las tres, si gustas nos podemos ver ahorita.

–– Ya pues, pero vienes a mi casa. Estoy sola –– respondió ella.

Steven sintió entonces un inevitable viento caliente rozando sus piernas. Conocía muy bien la casa de Ángela, de modo que se entusiasmó con la idea y, sin vacilar, dijo:

–– En una hora estoy allá. Te timbro cuando esté afuera para que me abras la puerta.

–– Ya, me timbras –– respondió Ángela. Y con voz cómplice y risueña, añadió ––: Vienes rápido, no me hagas esperar que me muero de ganas de verte, Stevencito.

Steven fue corriendo a la ducha y  se bañó de inmediato. Al salir, se puso un jean azul, un polo blanco y zapatillas negras. Mientras elegía el reloj adecuado, Steven comenzó a recordar cómo había conocido a Ángela. Eso ocurrió hace muchos años: antes que Steven conozca a Karen Rose, Ángela fue la amante que él tenía ocasionalmente, se conocieron en un concierto y ese mismo día se fueron a un rincón a besarse. Desde entonces, ambos siempre se encontraban y se iban lejos de todos a estar juntos en un parque. Su amor clandestino duró cerca de seis meses, hasta que Steven conoció a Karen Rose y desde entonces dejó de verse con Ángela. Sus encuentros pasionales consistían en besos acalorados y toquecitos que él, mientras elegía el reloj adecuado, recordaba con mucho cariño.
En el carro, rumbo a casa de Ángela, Steven recordó entre sonrisas y se dijo a sí mismo: “Ángela fue la primera flaca que me agarró las huevitos”.

CINCO

A eso de las cuatro y media, Steven Buendía llegó a casa de Ángela Peña sin ninguna pincelada de nervios, sólo con la meta y el deseo inevitable de estar junto a ella. Llegó y se preparó a ejecutar el plan del timbre de teléfono. Ella salió de inmediato con una sonrisa espléndida. ''Ven, pasa, Steven'', le dijo y subieron juntos las escaleras. Ángela era medio alta, de nariz puntiaguda y rasgos finos. Estaba con un short muy corto y un polo negro muy apretado. Llevaba puestas unas sandalias y su cabello estaba teñido de rojo. Vivía sola en un cuarto del segundo piso. El cuarto era pequeño pero cómodo: las paredes estaban pintadas de blanco, las ventanas estaban cerradas y una persiana oscura ocultaba la luz del sol. Cuando entraron en la habitación, ambos se sentaron a la cama y, sin imaginar lo que estaba por venir, Steven y Ángela comenzaron a charlar y a recordar los viejos tiempos, a recordar sus viejos encuentros que ambos evocaban con mucho deseo. Luego, ella apagó la luz, mientras él planeaba cómo dar el primer paso. Luego de quince minutos de conversaciones, Steven recibió una ráfaga de atrevimiento y decidió por fin darle un beso a Ángela, tomándola por sorpresa. El beso fue correspondido amablemente. Se besaron con la misma pasión de los años anteriores. Entonces, Steven recorrió con sus manos las áreas privadas del cuerpo de Ángela que, desde luego, no ponía resistencia, sólo se dejaba llevar por sus caricias inquietantes y a la vez sosegadas, suaves. Steven Buendía la terminó de desvestir, le quitó todo. Ella quedó tal y como vino al mundo. Steven recordó entonces la canción de Ricardo Arjona que siempre pasó por alto y recién entonces supo su verdadero significado: ''Desnuda que no habrá diseño que te quede mejor que el de tu piel ajustada a tu figura''. Steven le vio hasta su alma. Era una figura hermosa, cadera perfecta y bronceado exacto, lo que lo enloqueció.''Qué tal cuerpazo'', pensó. Ángela Peña estiró el brazo y con una destreza admirable desató la correa de su novel amante y lo dejó sólo en boxer. Luego, con notable maestría, le bajó el boxer y buscó a tientas su animal yacente que acababa de despertar. Lo encontró, jugó con él, lo probó, lo acarició, hasta lo juzgo. ''No es tan grande pero me gusta'', dijo ella muerta de risa. Steven se mostraba sereno y tranquilo ante los inquietantes toques que propinaba Ángela Peña, su amante. Entonces, llegó el momento de la verdad, Steven se interpuso encima de ella y dio inicio a una nueva sensación que jamás había sentido. “La concha de la lora ––pensó Steven ––. Ya no soy virgen”.

Steven dio a Ángela clases maestras, la hizo feliz, le hizo tocar el cielo.  El encuentro fue algo que él nunca imaginó: hacer el amor de una manera formidable que no es común en un primerizo. 

Después del amor, después de la matanza que duró cerca de veinte minutos, Steven Buendía  y Ángela Peña terminaron echados en la cama. Ella estaba muerta del cansancio, él no tanto, él quería continuar el acto solemne de las pasiones a la penumbra. Entonces, sin más preámbulos, él confesó:

––Fue mi primera vez.

Ángela Peña lo miró con una altivez, con una incredulidad desafiante y dijo:

––No me hueveés pe’, Steven. Cómo mierda va a ser tu primera vez.

Steven echó una carcajada, la miró a los ojos y le insistió:

––Hablo en serio, ¿por qué no me crees?

Ella no respondió, lo miró desconfiada, no se tragaba tan fácil el cuento, no le creía de ninguna manera lo que Steven le acababa de confesar.

–– Es en serio, es mi primera vez - insistió él.

Ella lo miró, se tranquilizó  y le dijo aún incrédula y sorprendida por la inesperada confesión:

––Pero eres un tigre en la cama, no creo que haya sido tu primera vez.

Steven muerto de risa preguntó:

–– ¿Un tigre en la cama? Qué buena. Y dime, para ser mi primera vez, ¿te gustó?

––Bueno, sí me gustó. Ahora espero que vuelvas a buscarme. No creo que, como ya has tirado, te vayas a coger a cualquier perra que se te regale en la calle. Espero que vuelvas a buscarme. Entendiste, ¿Steven Buendía?
  
––Está bien, Ángela, prometo venir siempre a verte –– respondió. Y con tono pícaro y travieso, añadió ––: Pero ahora mi nombre es Steven Buenpolvo. Más respetos con Steven Buenpolvo.

Ella celebró su ocurrencia con una carcajada que se oyó en toda la habitación aún a oscuras. Entonces se tomó el valor de confesarle y decirle:

––Bueno, para ser tu primera vez,  eres bueno, Steven Buenpolvo.

Steven, muy risueño, le pidió que por favor repita lo que dijo hace unos instantes, sobre lo de tigre en la cama.

––Está bien, eres un tigre en la cama –– admitió ella aquello que le provocaba a Steven tanta risa.

Steven Buendía volvió a acercarse a su furtiva amante, le hizo un giro y susurró al oído: ''Ya se terminó el descanso''. Empezaron el segundo round de la misma manera: formidable y muy bien ejecutada como en el memorable primer round de hace unos instantes. Luego de otros locos veinte minutos, Ángela quedó devastada, agotada, muy cansada  tras la emboscada que le perpetró.
Ángela Peña abrazó a Steven. Se sintió enamorada o algo así, pero él se alejó. Steven se mostró asqueado aunque intentó que Ángela no lo pueda notar. Se fue al baño y no quiso saber nada de ella. Cuando volvió a la cama, se puso sus ropas, agarró su mochila y se despidió seca y cortantemente de Ángela Peña. Ella no sabía qué había pasado, no entendía el porqué de la fuga tan extraña de Steven. El reloj indicaba las ocho y treinta de la noche cuando Steven salió  de aquella casa y se marchó. La única excusa que recibió Ángela fue: ''Tengo que irme, mi mamá me está llamando. Chau, Ángela, cuídate''.

SEIS

Al salir de casa de Ángela, Steven recibió un relámpago de lucidez y se dio cuenta entonces de su mayor fracaso, su mayor tristeza en la vida había revivido: su primera vez no fue con Karen Rose, su gran amor de dos años y medio.
Ángela Peña fue la mujer que se llevó el trofeo de su virginidad, cosa que hizo llorar a Steven camino a casa, pues fue ahí donde entendió que el sexo (a pesar de lo bien que le fue) es el consuelo del que no tiene a nadie. Se sintió entonces un fracasado, una escoria. La incertidumbre lo consumía, lo dejó desconsolado sabiendo que su castidad se la robó una mujer que no era digna de ello.

Entonces, mientras iba en el carro de regreso a casa, recibió un mensaje de texto proveniente de Ángela Peña que decía: ''Steven 'BuenPolvo' eres una basura al dejarme calata e irte como perro. Te odio'''. No le importó lo que contenía el mensaje, sólo alcanzó a decir en su mente: ''Ándate a la mierda, perra cabrona''. Luego, recibe otro mensaje de texto de Ángela diciendo: ''Yo pensaba que valías la pena. Yo siempre estuve enamorada de ti, maldito''. Entonces, Steven tomó las riendas del asunto y a sabiendas de lo cruel que estaba siendo, decidió escribirle a Ángela un cáustico mensaje de texto: “El buen amante nunca se enamora, y menos de ti. Chau”. 

Steven se sintió un miserable, un abyecto desalmado, sabía que no debió escribirle semejante ofensas a Ángela, pero la furia de su desconsuelo pudo más.
A pesar de haber sido un tigre en la cama, a pesar de haber sido un buen polvo, un buen amante, su mayor fracaso fue que Karen Rose no haya sido la primera en su vida.

Más tarde, ya en su casa alistándose para ir a la fiesta que tenía con sus amigos, Steven Buendía recobró el sentido y se envolvió en la sábana del consuelo pensando que con Karen Rose hizo el amor, sin haber hecho el amor. Era una idea extraña. Creía que para hacer el amor no era necesario el sexo.

––Karen sí fue la primera en mi vida, Karen fue mi amor de verdad, Ángela el placer ––se dijo, mirándose al espejo.

''Karen y yo hicimos el amor sin hacer el amor'', trató de consolarse con ideas inverosímiles. Sin embargo, Karen Rose  nunca fue suya, ni podrá ser suya. Aquel sábado fue el día que Steven condujo por primera vez y tuvo sexo por primera vez. Pero en realidad fue el día de su mayor fracaso: haberlo hecho con alguien que no fuera Karen Rose.