Todo esta consumado, y no hay vuelta
atrás, no me arrepiento de nada, todo lo que hice fue por amor, esperaré
cumplir mi condena e iré en su búsqueda, formaremos una familia sin hijos, no
me queda de otra, ojalá y me perdone.
Todo comenzó hace meses cuando lo conocí,
yo trabajaba en una fábrica de gaseosas y siempre iba con mi mejor amiga a un
bar de la av. Arequipa. Ella me lo presentó como su novio y rápidamente nos
hicimos muy amigos.
José Miguel, así se llama, la recogía de
vez en cuando en la fabrica, ella salía siempre en fachas, era pobre, no tenia
qué vestirse, cada vez que él venia Rosenda se ponía muy feliz, se le notaba
muy enamorada, no dejada de hablar de él, yo solo la escuchaba y fingía estar
feliz por ella asintiendo y sonriendo; con el tiempo José y yo nos hicimos
íntimos, me llamaba por teléfono, conversábamos de la vida y de los antiguos
amores que tuvimos cada uno, me contaba además que lo que le cauitvó de Rosenda
era su sencillez y su humildad, yo no le decía nada a Rosenda para que no
pensara mal de nosotros, la respetaba ella y a su novio.
Era un domingo por la tarde cuando el
teléfono de mi casa suena; era José:
Hola Mariela, te habla
josé,
- José que gusto escucharte
Escucha, necesito de tu
ayuda, ya se acerca el cumpleaños de Rosenda y..
- Y que? dime…
Quee….” ¡voy a
proponerle que se case con migo!”
La noticia me cayó como baldazo de agua
fría, era verdad, se iban a casar y sin saber porqué, estaba muy celosa. El día
de la proposición llegó, estábamos los 3 y un amigo de José en casa de Rosenda.
Ella estaba muy feliz, sus lagrimas hacian que se despinte el maquillaje barato
que solía usar, yo me había dado cuenta de algo; me había enamorado de José.
Los tragos iban y venían y con el pasar de las horas poco a poco caíamos
embriagados, el amigo se fue, mientras que Rosenda quedó postrada en los
muebles; josé y yo estábamos muy mal, empezamos a cantar juntos, llorar
juntos, una cosa llevó a otra y terminamos en la cama de mi mejor amiga
haciendo el amor como un par de jóvenes que recién se inician en este campo.
Yo no me arrepentí de nada. Nunca lo hice.
Así pasaron 5 largos meses manteniendo una
relación clandestina, ambos nos queríamos, y cada vez que nos encontrábamos era
mejor.
Faltaba una semana para la boda, Rosenda
me pidió ser su testigo, no tenia otra alternativa que aceptar, me sentía
impotente por no poder evitar esta boda.
Tenia que armar un plan, algo que
impidiera que esos dos vivan juntos y yo me quede como la amante. Así que 3
días antes de la boda lo llamé por teléfono pretendiendo darle su despedida de
soltero y quedamos en el hotel de siempre; yo sabia que lo que haría estaba
mal; estaba muy mal, me dirigí a la cocina y tomé el cuchillo, lo guarde en mi
cartera y me fui a su encuentro.
Dentro del hotel decidimos beber un poco,
es decir, hice que bebiera, mantuvimos relaciones y después cuando se quedó
dormido era la hora de poner el plan en marcha. Me levanté sigilosamente y le
quité los calzoncillos, saqué el cuchillo de mesa y sin tener piedad alguna le
rebane el miembro viril con testículos incluidos; para sorpresa mía José se
levantó al instante y empezó a gritar como niño cuando le quitan un dulce,
salió despavorido y desnudo del hostal clamando por ayuda; cuando intenté
escapar toda la gente me rodeaba e inmediatamente llegó la policía, solo vi a
José tendido en el piso y desangrándose, no sentía pena, no sentía dolor, solo
estaba satisfecha por lo que hice. Ahora solo pagaré condena, pero con la
conciencia tranquila porque si ESE MIEMBRO NO ERA MIO NO ERA DE NADIE.
POR David Solar Silva
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